viernes, 30 de junio de 2017

De carreras y piruetas

“El abuelo dice que venimos a una fiesta. ¡Qué calor!”

Sed. Un sol asfixiante te recibe, pero no es el único foco de luz. Se alza frente a ti un traje de brillantes y vivos colores. 
“¡Qué bonito! Parece un emperador”

El traje empieza a moverse, extendiendo por delante algo como una vela, que se detiene frente a ti. ¡Vamos allá! Te lanzas, embistiendo a toda velocidad, pero sólo topas con aire. Notas algunos pinchazos, pero no son nada. Es un juego, ahora te tocará pinchar a ti. 
“¡Es como si estuvieran bailando! ¿Qué le pone en la espalda?”

El traje se mueve cada vez más rápido, convirtiéndose en un reluciente borrón. Ahora hay más trajes. Sigues persiguiendo la vela, la vela roja. Te vas agotando y cada vez te duelen más los pinchazos.

De pronto, sale del traje un rayo que te deslumbra. Un golpe, más fuerte, en la cabeza.

Vuelves a ver y delante de ti sólo hay rojo. Corres, corres con todas tus fuerzas, pero no lo alcanzas. 

Y entonces se acaba. 

El rayo te rasga la piel. 
Atraviesa tus músculos
y se detiene dentro, 
muy dentro de ti. 

Frío. 

Tu sangre mancha la arena. 
Mancha al público. 
Mancha sus manos. 

La niña que se mira las manos. 
Las manos manchadas de sangre. 
Los labios apretados que murmuran:
“Nunca más”. 

El traje de luces,
un faro de muerte.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Deberes de mi curso de poesía #3


¿Dónde está mamá?

Los mayores caminan
sin girarse,
sin oírte,
sin verte.
¿Dónde está mamá?

El plato infinito de verdura.
Los jarabes agrios que cerraban la garganta.
El dentista, las tenazas.
Las agujas brillantes.
Siempre dolor.
"Es bueno para ti".
¿Dónde está mamá?

No te vayas.
La lucecita,
    déjame

        la lucecita

            encendida.
(No va).

Abrigos que son asesino y ladrón.
Arañas trepando por las piernas
y monstruos bajo la cama.

El cordel enganchado al pomo de la puerta.
La anciana de mirada maliciosa.
(...)

¿Mamá?













lunes, 17 de abril de 2017

Contranti (o "Deberes de mi curso de poesía #2")

¿Me quieres de rodillas?
Tírame piedras.
Retenme en casa.

Tapia mis ventanas,
cierra la puerta con llave;
¡funde la cerradura!

Quieres contenerme,
estudiarme,
corregirme.

Dime que tengo una enfermedad,
dime que es locura.
Asédiame con tu lógica,
con tus reglas,
con tu normatividad.

Te reto a que hagas todo eso
y me hieras
y me drenes.

Pero no me harás olvidar:
no dejaré de ver niñas ingrávidas
sobre cables de seda.
Tálame el árbol;
viviré en sus anillos.
Déjame sin agua;
beberé colores.
Tápame el cielo;
cerraré los ojos.


Hazme cuanto quieras.
Yo sé que la escarcha aún esconde secretos.

martes, 28 de marzo de 2017