Estábamos en el autobús camino al matadero para la vigilia de cinco días cuando adelantamos a un camión de cerdos. Era un camión de tres pisos cargando unos doscientos ochenta cerdos. Vivos. Amontonados, sucios, sedientos, sudando. Vivos.
Y estábamos bromeando y se me ocurrió que ambos íbamos al mismo sitio, cerdos y nosotras.
Y cuando acabamos ayer, cuando nos subimos al autobús, se me ocurrió que nosotras nos íbamos, pero ellos seguirían llegando, treinta mil cada día.
Y esto es solo un síntoma, un pequeño detalle anecdótico del mundo en el que vivimos. Un mundo en el que alguien ve un camión de cerdos y no ve nada más que comida, no ve seres sintientes, no ve ojos ciegos, no ve bocas buscando ansiosas la poca agua que les podemos ofrecer.
Está claro que no hacemos suficiente. ¿Qué podemos hacer?
sábado, 31 de agosto de 2019
miércoles, 31 de julio de 2019
De caracoles y botas
La tierra está mojada. El caracol marcha despacio, cruzando el camino. Está concentrado en llegar, emplea en ello todas sus energías y se va arrastrando lentamente, dejando un leve rastro de mucosidad.
No hay signos de escarabajos; no se oye ninguna serpiente. Solo el caracol, cruzando el camino muy lentamente.
De pronto, la tierra tiembla con las pesadas pisadas de unas botas. Es una grupo de hombres, o unos cuantos niños jugando a pillarse, o cualquier otra cosa. El caracol no lo sabe, claro, y de hecho ni siquiera tiene por qué saber que representa un peligro para él. ¿Qué hacer? ¿Seguir arrastrándose a ese ritmo? ¿Esconderse y esperar a que todo haya pasado? ¿Qué puede hacer un simple caracol ante la abrumadora superioridad de la bota? ¿Qué sabe un caracol de botas, o de humanos, o de pesos inconcebibles contra los que su concha de nada servirá?
Puede esconderse en esa concha y, en su ingenuidad, en su ignorancia, confiar en que eso le salvará. Pero haga lo que haga será inútil: la única posibilidad que tiene, suerte aparte, es que la bondad del ser humano le salve de una muerte segura.
La existencia misma del caracol depende por entero de que el ser humano le reconozca como otro ser sintiente, como un ser que tiene intereses y miedos, por sencillos que sean, y tome la decisión de respetarle, pese a todo. Pese a lo fácil que sería no hacerlo. Pese a lo irrelevante que sería, para el humano en cuestión, no hacerlo, pisarlo sin más e ignorar lo ocurrido.
¿Nos merecemos confianza alguna por parte de los animales?
domingo, 30 de junio de 2019
Enjoy the ride!
Tú
Tú eres tus propias cadenas.
¿Y por qué no?
¿Por qué detenerte? ¿Por qué no llegar al final, por qué no levantarte, masticando la desgana, y cruzar la puerta?
Tal vez te falte convencimiento. Tal vez no te convenga saber que la luz al otro lado es más brillante y acogedora, porque es más fácil cerrar los ojos, darse la vuelta, olvidar la meta.
Tal vez creas que ya has avanzado suficiente, así que ¿por qué seguir?
Pero claro, en tu fuero interno sabes que eso no es posible, que eso no está bien, que debes levantarte y empujar. Así que miras hacia abajo y ves tus brazos abrazándote, encadenándote al suelo y a tu propio cuerpo.
¿De dónde sacar la fuerza, de dónde la resolución?
Tú eres tus propias cadenas.
¿Y por qué no?
¿Por qué detenerte? ¿Por qué no llegar al final, por qué no levantarte, masticando la desgana, y cruzar la puerta?
Tal vez te falte convencimiento. Tal vez no te convenga saber que la luz al otro lado es más brillante y acogedora, porque es más fácil cerrar los ojos, darse la vuelta, olvidar la meta.
Tal vez creas que ya has avanzado suficiente, así que ¿por qué seguir?
Pero claro, en tu fuero interno sabes que eso no es posible, que eso no está bien, que debes levantarte y empujar. Así que miras hacia abajo y ves tus brazos abrazándote, encadenándote al suelo y a tu propio cuerpo.
¿De dónde sacar la fuerza, de dónde la resolución?
viernes, 31 de mayo de 2019
The end of darkness?
... Is there a chance? A chance to be like them, to shine like a sun? A chance to shine like tho ones who shine from the mouth, from the eyes, from the hands, those who glow and revel in that light of theirs which is them who are the light.
You wonder whether it is possible to become such a one, to shine in such a way. And the answer, of course, lies behind the clouds, inside the lightbulbs, between the wood and the coal and the books and everything that burns. But you can't bear it, so you close your eyes to the truth, as you always do, as you have always done.
You wonder whether it is possible to become such a one, to shine in such a way. And the answer, of course, lies behind the clouds, inside the lightbulbs, between the wood and the coal and the books and everything that burns. But you can't bear it, so you close your eyes to the truth, as you always do, as you have always done.
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